Del piloto al proyecto eSalud

¿Por qué no se extienden los proyectos de salud digital?

Pensaba que el término “pilotitis” era utilizado sólo en nuestro idioma pero me he encontrado con que también existe a nivel internacional en proyectos mhealth y refiriéndose a las dificultades que existían para la implantación de proyectos de salud móvil en países en desarrollo, sobre todo respecto al coste de los servicios de comunicaciones y dispositivos.

En nuestro país la “pilotitis” es aquella enfermedad que afecta a las organizaciones sanitarias y por la que se desarrollan innumerables pequeños proyectos pilotos de eSalud que con muy poca frecuencia se extienden, posteriormente, al resto de la organización.

Mientras que los síntomas son identificables con facilidad, el diagnóstico es algo más complicado, aunque sí que es posible esbozar algunos motivos.

Aunque la intención no es ser exhaustivo en la relación de motivos ya que sobrepasa el sentido de este blog, aquí van algunos. Pero como dice el refrán “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Incluido el problema económico con la inevitable ausencia de presupuesto.

Encuesta proyectos telemedicina

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Los principales tienen relación con el modelo de negocio, la escalabilidad y la tecnología.

Modelo de negocio:

Cuando se plantea la realización de un proyecto innovador o novedoso en las organizaciones, se puede optar por concebir pilotos que por su propia finalidad se plantean sin ninguna intención de expansión. Son aquellos que están más cerca de pruebas concepto o evaluación de tecnologías.

Pero hay otros casos en los que los proyectos se plantean inicialmente como pilotos, pero no se desarrolla el modelo de negocio posterior a esta primera fase. ¿Qué se pretende? ¿A dónde van?

En estos proyectos, previamente, durante su ejecución, o a su finalización se carece de:

  • Estudios de impacto. Los proyectos se realizan de forma paralela a la marcha de la organización y no se estudia el impacto que sobre ella tendría el proyecto en el momento de su implantación. Impacto organizativo, económico, laboral, etc.
  • Estudios de coste efectividad. Es necesario medir la efectividad del proyecto o del servicio, su beneficio sanitario y su repercusión económica en la organización. Imprescindible como apoyo en nuevas fases.
  • Estudios de necesidad. El problema o mejora que queremos introducir en el sistema mediante este proyecto debe tener una base de necesidad objetiva, pero no sólo al inicio si no sobre todo en su futura expansión.
  • Evidencias y mediciones de resultados y aceptación. Hay problemas en la documentación de las evidencias al encontrarse generalmente fuera de los canales habituales de trabajo y no se realizan las mediciones necesarias durante su ejecución. Es imprescindible tener una serie de datos contrastados de los resultados que nos servirán como apoyo para continuar el proyecto.

La escalabilidad:

Es importante planificar los proyectos piloto como si fuera una fase inicial del proyecto, para poder valorar las necesidades que se prevén en futuras fases. La escalabilidad afecta a todos los niveles.

Debería existir:

  • Un roadmap de funcionalidades y servicios del proyecto.
  • Una estimación de los costes necesarios de nuevas fases. Costes de recursos tecnológicos, organizativos, de formación, legales, etc.
  • Un estudio de los cambios necesarios en el modelo asistencial para la implantación del servicio / proyecto.
  • Un previsión de amortización del servicio / proyecto buscando la posibilidad de compartirlo, cederlo o exportarlo a otras organizaciones.

La tecnología:

Aquí incluyo aquellos motivos técnicos por los que podría resulta muy difícil extender un piloto tecnológico.

  • Deficiencias en requisitos, usabilidad, etc. que hagan que el piloto no se aceptado por el usuario.
  • Deficiencias en el diseño e integraciones que impidan incluirlo dentro de los sistemas de la organización.
  • Ausencia de evaluación de costes en implantaciones obviando sus incrementos en sistemas hardware, licencias, comunicaciones, dispositivos, etc.

No sería justo olvidar también la responsabilidad de los ejecutivos de las organizaciones en estos temas. Los proyectos deben ser impulsados y respaldados por las personas con responsabilidad en los servicios sanitarios. De lo contrario ocurre que la proliferación de los proyectos pilotos, consecuencia muchas veces de la inacción sobre las necesidades de los profesionales sanitarios, hace que sea mucho más complicado y costoso “poner orden” y recoger todas estas iniciativas en un proyecto corporativo.

Finalmente, comentar que la “pilotitis” es un riesgo evidente para la mSalud, donde realizar una app que cubra una necesidad concreta es relativamente sencillo y barato, y disponer posteriormente de una ingente cantidad de apps sin una planificación estratégica un potencial problema de las organizaciones.

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